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Mostrando entradas de mayo, 2010

LOLA...En Concierto.

-
Ulises arrastra su manta de dormir desde los pies de la cama de Lola hasta la cocina, la acomoda detrás de la puerta y se tira extenuado luego de seguir a Lola en un día de limpieza.

LOLA
A ver Ulises, dame esa manta que bien le viene una buena sacudida en el balcón…el concertista tiene olfato muy fino… jajaja.

Ulises se para de inmediato mientras la ensordece con sus ladridos.

LOLA
Jaja … si perro, sin duda a mi también me vendrá bien una buena sacudida, pero esa se la dejamos en manos del concertista, esperemos que sepa apreciar esta guitarra.

Lola sale al balcón y golpea con fuerzas la manta contra pared. En ese momento ve al vecino que sale al suyo.

VICTOR
Hola Lola

LOLA
Hola vecino.

VICTOR
¿Te molestaría prestarme un escobillón? Esta casa también viene pidiendo una buena limpieza.

LOLA
Claro, ya te lo tr….

Lola mira a Ulises llegar al balcón arrastrando el escobillón por los pelos.

LOLA
Todo tuyo… necesitas algo mas?

VICTOR
Bueno… este… no tengo muchas cosas pero con esto me arreglo por ahora. T…

LOLA... Sin Comentarios.

- ROXY
Estás quemada Lola, nunca te había visto retroceder de semejante manera ante un hombre que te gustó a primera vista…ese vecino tuyo es un caramelo de dulce de leche, dejalo que pase el duelo por la separación y vas a ver como va a ir perdiendo ese andar tristón que tiene.

LOLA
No hay debate sobre éste tema.

ROXY
Dale, acordate cuando terminaste enamorando al concertista de guitarra que te histeriqueaba y nunca iba al grano, al punto que llegamos a pensar que era gay…

LOLA
Sin comentarios.

ROXY
Y aquel verano en que te enamoraste del universitario en la playa, jaja eso casi fue delito, tenía como trece años menos que vos.

LOLA
Vos solo te acordás de las buenas.

Lola recibe un mensaje en su celular.

LOLA
Es el concertista, dice que llega mañana y se queda por unos días.

ROXY
Bueno, acaba de aparecer la mejor manera de hacer pasar el tiempo mirando para otro lado…ese tipo siempre se va y parece que eso es lo que mas te gusta, un par de noches y chau!

Ulises siguió atento la charla, de inmediato s…

CARTA para ANGELA

- Es posible que te arranque una sonrisa cuando te cuente que me siento mejor, pero que suelo parecerme a una momia. Es que he aprendido que el alma también se quiebra, como una pierna o un brazo y necesita de vendas.
Por estos días me siento en rehabilitación, extremando los cuidados para no volver a sangrar. Es una actitud tan inconsciente como suele ser cuando, ante la inminencia de un roce, retiramos rápidamente la extremidad en cuestión. Dicen que debo volver a reaprender algunos movimientos, fortalecerme y recobrar la confianza para volver a andar.
El desafío mayor por estos días es no terminar engrosando las filas de tantos soldados heridos, que aun sangran y que, como muertos vivos, continúan dando batalla, cuando la guerra ya ha terminado. Tengo mucho miedo que el dolor quede enraizado a mi alma y me deje lisiada para continuar la vida. No quisiera ser la sombra de lo que fui, me recuerdo optimista y entusiasta, confiada, llena de ganas y animada siempre a ir por más y te conf…

LOLA...Lista para la Batalla.

- - Ulises quiero que cuando el vecino abra la puerta de su departamento te metas adentro, prometo rescatarte al instante…yo toco el timbre, me escondo, el abre y vos entras.
- Estas loca Lola – dijo Roxy al escuchar a su amiga.
- Eso dicen, vos quedate acá Roxy, este tramite dura apenas unos minutos, yo creo en la química a primera vista. Vamos Ulises.

Ulises salió moviendo el rabo cual súper héroe de la televisión.
- Quiero que ladres bien fuerte cuando estés adentro.
Lola tocó el timbre, se escondió y desde allí observó la escena.
El vecino abrió, Ulises se metió en la casa por entre sus piernas sin que el lo viera, luego cerró la puerta y tras ello, Lola escuchó ladrar. Volvió a tocar el timbre, mientras escuchaba a Víctor preguntarle a Ulises que diablos hacía metido en su casa. Sobresaltado abrió la puerta y allí estaba Lola con sus borsegos de fajina y su vestido de mariposas, lista para la batalla.

- Hola…vengo a buscar a mi perro, creo que se metió…ahí está…detrás de esa caja…uh pobr…

LOLA...Cuerpo a Tierra!

- Lola grita desde la ducha. - - Ulises, creo que me estoy enamorando!!

Ulises se acercó moviendo el rabo y se acostó sobre la alfombra de baño con sus orejas paradas.

- Escuchaste perro?...uff este shampoo barato parece que es mas lo que arde que lo que lava… ¿Estás ahí?...
Ulises dio un breve ladrido.
- El vecino nuevo Ulises, es un lindo de aquellos… a decir verdad no me da ni la hora, se acercó solo para presentarse el día que llegó y después de eso no dice mas que “buen día” o “buenas noches”… Te juro que pensando en él no puedo dejar de pecar…

Ulises volvió a ladrar.
- - Ya se que te gusta verme contenta perro – Lola se asomó con la cabeza llena de espuma- a mi también me gusta verme así… Se llama Víctor… ¿Crees que éste también será un loco de la guerra, de esos que cuando escuchan el estallido de un globo de cumpleaños, se echan cuerpo a tierra y comienzan a disparar a mansalva solo para defenderse por las dudas ?...mmm… ayudame Ulises, esta vez tenemos que tener las orejas bien parada…

CARTA para ANGELA

- Aun sigo pensando que esto de re-aprender la vida no es tarea fácil, pero a juzgar por las pocas alternativas que tengo, no me queda otra posibilidad mas que intentarlo.
Volver al mundo real implica inevitablemente interactuar con otras personas, y es este el desafío para mi vuelta a lo cotidiano.
Como bien sabès aun no puedo quedarme sola y tengo claro que es por que aun temen que pueda cometer una locura.
Mi hija es una compañía perfecta, e inclusive por tratarse de ella, por momentos me encuentro haciendo grandes esfuerzos por mostrarme mejor de lo que realmente estoy, para que la mujercita no se preocupe mas de lo que ya está. Esta voluntad mía por no lastimarla me hace tomar conciencia de que no cometerè ninguna locura. Ella me importa mas que mi propia vida, y si bien se que debe importarme mi vida por si misma, supongo que ya llegará el momento en que eso suceda. Por ahora esto es lo que siento.
La medicación es una verdadera tramposa, puedo pispear sus efectos por un recóndito …

SabinaS

-
Sabina:
No quiero hablar de mí. No quiero contarte mi historia, solo llegué hasta aquí y no importa como.

SaBiNa:
Tu vida me resulta un misterio, apenas sí se que preparás el mejor arroz con leche que he comido en mi vida- Le contestó tratando de acomodar su cabellera colorada.

Sabina:
Estoy segura que podrías hacer una lista de algunas otras cosas que has sabido de mí con solo mirarme y sentirme. Sabés de mi pelo negro, de mi piel blanca, de sus marcas, de sus caprichosos pliegues en mis pechos y que hoy estoy acá.

SaBiNa:
Eso es solo lo que veo.

Sabina:
Alguna vez podré dejar de ser eso que ves? Uno se teje entre lo que es y lo que el otro enlaza, como todos, somos una trama que se teje de a dos.

SaBiNa:
¿Más arroz con leche?

Sabina
Sí, con mucha canela…
-
-

SABINA Y SaBiNa

- - La luz del mediodía pega sobre el vidrio de la ventana y se mete amarillenta y calida en la cocina. Sabina, cerca de la mesada, solo vestida con una bombacha blanca, vierte leche en un recipiente. El sonido de una respiración próxima la saca de sus pensamientos. Ve de reojo que la mira desde la puerta, viste solo una bombacha. Enciende la cocina y pone el recipiente al fuego. Ella no se mueve, solo la mira. Sabina espera ver sobre la superficie las burbujas que indiquen que el líquido blanco toma el primer hervor. La piensa, la ve mirarla, le gusta saberla ahí. La excita su presencia. Mientras revuelve, vuelca el azúcar como una leve lluvia. La siente detrás suyo, ahora la piel a escasos centímetros le irradia calor. Siente sus pezones provocando su piel. La leche burbujea en cámara lenta. Siente su mano delgada que le corre el pelo hacia su pecho, suave, tierna. Va agregando el arroz a cucharadas, una tras otra y entre una y otra le va besando la espalda desnuda, dulce. El vapor bl…

SABINA

-
-¿Te preparo el desayuno?- Preguntó desde la cocina.
- Sì, me gustaría tomarlo en la cama, desde la ventana se ve el cielo y está muy azul. No quiero perdérmelo.- Le contestó Sabina.
Caminó despacio hacia el cuarto con la bandeja para dos entre sus manos delgadas.

Sabina olió el café en su piel y las tostadas entre su cabellera colorada. Dejó la ensoñación entre sus piernas y cuando hubieron terminado, bebió y untó con mermelada cada una de las tostadas. -

CARTA PARA ANGELA

-
Cuando estés leyendo esta carta es probable que yo ya esté lejos. Tal vez un poco asustada y queriendo volver, pero no lo haré, confío plenamente en que si ustedes creen que es este el momento de dejar el hospital, realmente así sea.
Creo que más que confiar en ustedes, es necesario empezar a confiar en mi misma y ese es un desafío por demás de tentador para mí, que soy de agarrar el guante.
Quisiera pedirte que revises el cajón de la mesa de luz del cuarto que ocupé durante este tiempo, allí hay 8 cartas que escribí a escondidas y que nunca envié. No por que no me haya animado a hacerlo, simplemente por que siempre supe que el destinatario era yo misma.
No es fácil comprenderme algunas veces, e imagino que si a mí se me hace complicado, lo será mucho mas, para los otros.
Me gustaría que las guardes, tal vez alguna vez pueda volver por ellas y que para ese día ya ni siquiera tenga sentido conservarlas.
Escribir fue un ejercicio que me hizo mucho bien, en más de una oportunidad hallé resp…

VERGUENZA

- Mañana vienen a buscarme.
-
A pesar del temor que aún siento por abandonar los cuidados que acá recibo, hay algo que me tiene entusiasmada y con ganas de que suceda. No se que será, pero tiene aroma a algo nuevo y se que solo tengo que bregar por que pase.

Lo siniestro de mi enfermedad es que aún siendo conciente de lo que te estoy diciendo, siento deseos de volver a verte y eso es como intentar un suicidio. Es la misma muerte en la que solía regodearme por vaya a saber que extraños desvarios, de mi desorganizado pensamiento.
Cuando con vergüenza se lo digo a Ángela, me pregunta que voy a buscar en vos, e inevitablemente su pregunta me conduce al vacío, al dolor y a la eterna ausencia.

En estos días he soñado con una niña metida en un pozo con la mirada hacía arriba, pidiendo que la saque de ahí, y yo estoy quieta viéndome a mi misma ahí abajo, sin poder mover un músculo para extender mi mano y ayudarla a salir. Me pregunto en que momento quedé paralizada y a expensa de que sea otro quien…

CUESTIONES DE LA RAZON

-
Ángela volvió hoy a decirme que debo pensar en que estoy en condiciones de irme de este lugar.
Me da miedo. Irme de aquí es casi como volver a dejarte, volver a quedarme sola.
Se lo dije y me preguntó: ¿Sola de qué?

En los días que he estado en este lugar me he sentido contenida, acompañada y cuidada, por ella y por otros que de manera más anónima también estuvieron cerca. Sabía a cada momento que si recaía, siempre habría alguien para ayudarme y orientarme para volver a organizarme, pero irme, implica que todo eso que tan bien me ha hecho, debo prodigármelo yo. Es como si aquí hubiera aprendido a caminar de la mano de ellos y ahora me sueltan.

Es un desafío para estos últimos días, imaginar y planear como quiero vivir de ahora en mas, que deseo y como lo quiero, que quiero y me hace bien y que no. A quien quiero volver a ver y a quien no. Debo poder decidir cada una de estas cuestiones.

No renunciaré a mis alas, que aunque no las muestre, me laten adentro, pero ya no deseo caer de la sob…

RENUNCIA

- Esta mañana desperté deseando pasteles de dulce de membrillo, cosa imposible de encontrar en este lugar. Sabés que los que mas me gustaban eran los que comíamos juntos en la panadería de tu barrio, esa donde solíamos merendar… te acordás?... nos gustaba vivir por las noches y despertar cuando el sol daba en vertical sobre los techos, y así, nuestros amaneceres, siempre eran mas dignos de una merienda que de un desayuno.
Hoy creo que más que los pasteles, era la situación la que me gustaba, vos y yo y nuestras risas.
Por suerte pude controlar mi irrefrenable deseo de llamar a Ángela y pedirle que me consiguiera algunos, hubiera sido un capricho por demás infantil.

Entonces recordé que en el cajón de mi mesa de luz, ella había dejado unos caramelos de leche, posiblemente pensando que yo encontraría la oportunidad de querer endulzar un momento, en lugar de amargarlo.
Me senté al borde de la cama, con la mirada perdida en el profundo espacio que se dibujaba desde la ventana, y cuando volví a…