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Absorta en la página en blanco, algo tomó mi atención y me quitó distraída del mundo en el que vivo. Una hormiga se traslada rápida por sobre el filo de la pantalla de mi notebook, sin quitar las manos del teclado la observo y su marcha rápida me atrapa y la veo irse, y no quiero perderla de vista, baja por un lateral y sigue por la madera clara de mi pequeño escritorio, sigue bajando aproximándose al piso y yo con ella, me arrodillo a verla mas de cerca, no se detiene, sigue y sigue y yo tras ella, camino en cuatro patas por el piso de madera del cuarto sin perderla, acompañándola, no puedo detener su marcha, es una marcha firme y determinada, parece que sabe hacia donde va y como debe ir. No zigzaguea, no duda, solo avanza. Cabe en los espacios mas mínimos de las vetas de la madera, desaparece y vuelve a reaparecer, y allí la espero, la sigo con la vista y sigue y sigue, por detrás le siguen otras, pero estas tienen otras formas y se van apareciendo como una cadena entrelazada que va cobrando sentido, y hasta alguna profunda coherencia, si me lo permiten. Se agiganta y nada la detiene, siento hasta el ruido de una respiración colectiva, y no hay nadie mas conmigo en la casa y sin embargo me siento acompañada. La columna va creciendo a partir de la “A” y se hace larga, tanto que la mirada no me alcanza para abarcarla y de a poco un cosquilleo en mi pierna asciende sin detenerse hasta meterse en mí, Alba, o yo en ella.
13/11/09
07/11/09
EL OLOR
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Hoy algo se siente distinto, si bien el olor es más espeso, yo me siento menos cansada, más liviana. Acabo de abrir los ojos a la mañana que se mete en el cuarto por las hendijas de la ventana, y al girar la mirada hacia tu lado de la cama, llamativamente te encuentro atento, sereno, parece que hoy me escuchás.
Supongo que te habrás dado cuenta que desde hace ya unos días un olor nauseabundo inunda nuestra casa, y que he andado empecinada en encontrar la razón.
He comenzado cada martes con desesperación, abriendo todos los ventanales de los cuartos, buscando minuciosamente en cada rincón, detrás y por dentro de cada mueble, por entre los libros de la biblioteca, algún vestigio que me indique que me aproximo a la fuente de ese olor viciado.
Te confieso que por momentos me sentía molesta de ver como te quedabas mirándome sin hacer nada. Otras veces me hacías reír con alguna ocurrencia y otras tantas me daba miedo tu mirada áspera, pero inevitablemente siempre, y aun en este momento, me resultas un ser impredecible, misterioso, duro y con una expresividad escueta, casi huidiza, que solo puedo captar estando atenta a la yema de tus dedos.
Aun me seduce ese estar tuyo, alejado, que hace que deba parecerte débil para mantener tu atención en mí, y como, en ese juego de poder, nuestros cuerpos se encuentran, se juntan, se pegan y golpean, en una lucha dulce que termina cuando la calma se suspende en el espacio, tras nuestra propia tormenta. A veces creo que ya no hay formulas ni remedios para nuestra enfermedad, siempre hemos terminados brotados, contagiados, desmayados de placer y luego de tanta soledad.
Pero sabés amor, ese olor me hacía sentir incomoda, disgustada, por eso insistí en la búsqueda, tantas veces distraída por nuestra enferma manera de amarnos, pero necesitaba seguir haciéndolo.
Dí vuelta los sillones, desarmé sus cobertores y hasta he hurgado entre el relleno de los almohadones. Bajé los cortinados, retiré los cuadros, las fotos y las laminas que adornaban las paredes. Despedacé el papel que las cubría y me metí delgada entre los postigos de las ventanas, he levantado los listones de madera que formaban el piso de este cuarto y del contiguo, hallando solo un profundo espacio más aireado que el que nos circunda a nosotros…
ahora te veo plácido, acariciado por la luz de la mañana… y quiero tocar tu cara, acariciarte con la misma desesperación de siempre y no puedo, solo mis ojos parecen poder moverse, una rigidez en mi brazo me impide tocarte.
Mis pupilas están inquietas, sobresaltadas, buscan el espejo en la pared, a los pies de nuestra cama, y sabés que?, acabo de descubrir por fin de donde proviene ese terrible olor que nos fue envenenando poco a poco… vos y yo, estamos sencillamente muertos.
Hoy algo se siente distinto, si bien el olor es más espeso, yo me siento menos cansada, más liviana. Acabo de abrir los ojos a la mañana que se mete en el cuarto por las hendijas de la ventana, y al girar la mirada hacia tu lado de la cama, llamativamente te encuentro atento, sereno, parece que hoy me escuchás.
Supongo que te habrás dado cuenta que desde hace ya unos días un olor nauseabundo inunda nuestra casa, y que he andado empecinada en encontrar la razón.
He comenzado cada martes con desesperación, abriendo todos los ventanales de los cuartos, buscando minuciosamente en cada rincón, detrás y por dentro de cada mueble, por entre los libros de la biblioteca, algún vestigio que me indique que me aproximo a la fuente de ese olor viciado.
Te confieso que por momentos me sentía molesta de ver como te quedabas mirándome sin hacer nada. Otras veces me hacías reír con alguna ocurrencia y otras tantas me daba miedo tu mirada áspera, pero inevitablemente siempre, y aun en este momento, me resultas un ser impredecible, misterioso, duro y con una expresividad escueta, casi huidiza, que solo puedo captar estando atenta a la yema de tus dedos.
Aun me seduce ese estar tuyo, alejado, que hace que deba parecerte débil para mantener tu atención en mí, y como, en ese juego de poder, nuestros cuerpos se encuentran, se juntan, se pegan y golpean, en una lucha dulce que termina cuando la calma se suspende en el espacio, tras nuestra propia tormenta. A veces creo que ya no hay formulas ni remedios para nuestra enfermedad, siempre hemos terminados brotados, contagiados, desmayados de placer y luego de tanta soledad.
Pero sabés amor, ese olor me hacía sentir incomoda, disgustada, por eso insistí en la búsqueda, tantas veces distraída por nuestra enferma manera de amarnos, pero necesitaba seguir haciéndolo.
Dí vuelta los sillones, desarmé sus cobertores y hasta he hurgado entre el relleno de los almohadones. Bajé los cortinados, retiré los cuadros, las fotos y las laminas que adornaban las paredes. Despedacé el papel que las cubría y me metí delgada entre los postigos de las ventanas, he levantado los listones de madera que formaban el piso de este cuarto y del contiguo, hallando solo un profundo espacio más aireado que el que nos circunda a nosotros…
ahora te veo plácido, acariciado por la luz de la mañana… y quiero tocar tu cara, acariciarte con la misma desesperación de siempre y no puedo, solo mis ojos parecen poder moverse, una rigidez en mi brazo me impide tocarte.
Mis pupilas están inquietas, sobresaltadas, buscan el espejo en la pared, a los pies de nuestra cama, y sabés que?, acabo de descubrir por fin de donde proviene ese terrible olor que nos fue envenenando poco a poco… vos y yo, estamos sencillamente muertos.
03/11/09
OJOS sin "S"
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Para la gente de ésta capital, las personas que venimos del interior, solo por eso tenemos un valor agregado.
El solo hecho de escucharnos hablar distinto, con algún arrastre, cantito, o como en mi caso comiéndome las “s”, los hace sonreír, y hasta predisponerse distinto ante nuestra presencia.
No dejo de preguntar por que y todos coinciden en opiniones parecidas que resumo en:”Son mas tranquilas, mas simples y confiables”.
No lo voy a discutir, ni mucho menos tratar de convencerlos de lo contrario, uso a mi favor ese “encanto” que los pone menos a la defensiva y no se si por esa razón u otra, me sigo encontrando con buena gente, de esa que sabe ser amiga y valora las cosas simples. Es posible que de no haberlo logrado, no me hubiera sido tan fácil sobrevivir a este paraíso de luces y cementos que como cualquier monstruo se rinde a la música y a las cosas mansas que traemos quienes hemos vivido entre verde y mariposas y resistimos a subirnos a un vértigo, que muchas veces es por una inercia mal acostumbrada, que por justa razón.
El desenfreno está en uno y el freno al mismo, también.
Aquí se puede vivir bien, prueben con comerse algunas “s”, no engordan y provocan sonrisas.
Además me pregunto si los que no somos de la capital somos del “interior”, los de la capital son del exterior?
Uff… si, a veces me confunden.
01/11/09
DE COMO AYUDAR AL VACILANTE.
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-“Que me voy, que me quedo”. Te quedás o te vas?- le preguntó Lola con los brazos en jarra y los ojos bien abiertos para escuchar mejor.
- …
-Que te vas entonces?- repreguntó sin dejar de mirarlo.
- …
- Ok, te fuiste, saliste, no estas más.- decidió ella.
- Pero…
Lola pareció ver una esperanza allí, en ese “pero” insípido, y aguardó callada que decidiera quedarse con ella.
- …Nada, me voy.- se decidió él.
- Ok. – Aceptó Lola.
- Pero…
No se decidió nada, sigue igual, pensó ella y le gritó:
- Uf!! … FUISTEEEEEEE!
Tras lo cual abrió el ventanal del septimo y se largo al vacío. Su cuerpo impactó de lleno con el duro cemento de la vereda, se puso de pie con esfuerzo pero con valentía, sacudió su vestido estampado de mariposas y ante la mirada estupefacta de él, acalorado y desesperado de miedo gritando desde el balcón, lo miró, le hizo un guiño, levantó la mano con el dedo mayor apuntando al cielo y se marchó.

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-“Que me voy, que me quedo”. Te quedás o te vas?- le preguntó Lola con los brazos en jarra y los ojos bien abiertos para escuchar mejor.
- …
-Que te vas entonces?- repreguntó sin dejar de mirarlo.
- …
- Ok, te fuiste, saliste, no estas más.- decidió ella.
- Pero…
Lola pareció ver una esperanza allí, en ese “pero” insípido, y aguardó callada que decidiera quedarse con ella.
- …Nada, me voy.- se decidió él.
- Ok. – Aceptó Lola.
- Pero…
No se decidió nada, sigue igual, pensó ella y le gritó:
- Uf!! … FUISTEEEEEEE!
Tras lo cual abrió el ventanal del septimo y se largo al vacío. Su cuerpo impactó de lleno con el duro cemento de la vereda, se puso de pie con esfuerzo pero con valentía, sacudió su vestido estampado de mariposas y ante la mirada estupefacta de él, acalorado y desesperado de miedo gritando desde el balcón, lo miró, le hizo un guiño, levantó la mano con el dedo mayor apuntando al cielo y se marchó.
La foto es de Google
28/10/09
Me gusta cuando Sil deja sus comentarios aquí y se refiere a mí como “Mujer que le hace sombra al sol”…
En mi pequeño mundo comienzo a sentir, a veces, y ya casi muy a menudo, que además, puedo abrazarlo.
Tal vez esa sensación única sea la que tanto buscamos en el afuera y debieramos buscar muy cerca, en nosotros.
Desde entonces ya nada me apura, ni nada es tan grave. Ni nadie tiene más valor si se ha ido. Acuno los buenos recuerdos y busco nuevos amigos, me regalo tiempo y evito el mal gesto. Cuando me enojo me enojo y trato de entender menos, solo basta con saber que no iré por ese camino.
Gracias Sil, no podés evitar que se vea tras tus lapidarias palabras que sos un ser tierno.
Admiro tu forma de decir, pero yo como verás, de lapidaria, poco.
25/10/09
PERCEPCIÓN
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La foto es mía, el árbol estaba ahí, a la vista de todos, en una calle por la zona norte, nosotros lo vimos, muchos otros no.
Clikea sobre la imagen, el arbol está vestido, no pintado!!
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¿Quién va negarme que aun asido a la tierra, este árbol no está bailando?
Las cosas y las personas toman actitudes y formas a partir de nuestra propia mirada.
La única realidad es la realidad psíquica. La que cada uno puede percibir.
La que uno puede, quiere y es capaz creer.
Vemos lo que podemos y queremos ver.
¿Quién puede negarme que aun con mis pies sobre la tierra yo no pueda andar volando?
¿Como podría yo mostrarle algo a quien no quiere verlo?
¿Cómo podrías vos mostrarme algo que no puedo ver?
La foto es mía, el árbol estaba ahí, a la vista de todos, en una calle por la zona norte, nosotros lo vimos, muchos otros no.
Clikea sobre la imagen, el arbol está vestido, no pintado!!
24/10/09
LA VERDADERA CARA DE 7 BLOGGERS SINVERGUENZAS.
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Cualquier reunión que se precie de buena comienza así, alguien le pone amor y cocina para todos.
Estercita preparó “caipiriña”, aunque para levantar temperatura no hace falta mas que escucharla, las limas terminaron coloradas.
Un rato después, el postre. Frutillas con crema!!!

Cecy, que de profundo silencio no tiene nada, le pone al grupo la respuesta rápida. Y como anda queriendo mostrar su arte a la hora de cantar, ahora se le ha dado por tomar clases de guitarra.
Marcelo, que como siempre no tiene la menor idea de nada llega tarde, se suma para seguir brindando Y quisquilloso entre tanta mina dice: “Esto es un quilombo, pero que siga, aquí no ha pasado nada.”
Y como el corazón es grande, la buena gente se va sumando, y un día para poner cordura, se llamó al Sereno de los faros…up! tiene guitarra.
No fue cordura precisamente lo que puso, pero cantó re lindo y ya lo hemos perdonado.
Y para coronar la noche, cansada de esperar en el obelisco a un cronista mentiroso que le prometió un protagónico en un burdel de Liniers, se sumó al grupo Cristina.
Yo que por pasearme descalza, debo haberme pescado un resfrío, ahora ando moqueando algunas emociones por haberlos conocido.
Y ahora, que las Ninfas se pongan celosas, por que este post va dedicado a un atribulado joven que se tomó el trabajo de buscar la mejor manera de dedicar un libro, tratando de no decir nada.
Vean lo que hizo para escribir solo tres palabras. Gracias Marcelo.
Nos conocimos a través de los blog. Le hicimos pito catalán al mundo virtual, y le pusimos voz y cara a nuestras palabras. A partir de aquella noche, seguimos juntándonos obligados por un enorme deseo de pasarla bien, de encontrarnos a partir de la risa, de las ganas y de un afecto que va tomando solides día a día.
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Cualquier reunión que se precie de buena comienza así, alguien le pone amor y cocina para todos.
Miralunas, se adueñó literalmente de la cocina, su pericia con la cuchilla fue mas explicita que su solícito pedido de: “Nadie se meta”
Tampoco puede faltar quien se haga cargo de ponernos espirituosos.
Un rato después, el postre. Frutillas con crema!!!
Cecy, que de profundo silencio no tiene nada, le pone al grupo la respuesta rápida. Y como anda queriendo mostrar su arte a la hora de cantar, ahora se le ha dado por tomar clases de guitarra.
Marcelo, que como siempre no tiene la menor idea de nada llega tarde, se suma para seguir brindando Y quisquilloso entre tanta mina dice: “Esto es un quilombo, pero que siga, aquí no ha pasado nada.”
Y como el corazón es grande, la buena gente se va sumando, y un día para poner cordura, se llamó al Sereno de los faros…up! tiene guitarra.
Y para coronar la noche, cansada de esperar en el obelisco a un cronista mentiroso que le prometió un protagónico en un burdel de Liniers, se sumó al grupo Cristina.
Yo que por pasearme descalza, debo haberme pescado un resfrío, ahora ando moqueando algunas emociones por haberlos conocido.
Y ahora, que las Ninfas se pongan celosas, por que este post va dedicado a un atribulado joven que se tomó el trabajo de buscar la mejor manera de dedicar un libro, tratando de no decir nada.
Vean lo que hizo para escribir solo tres palabras. Gracias Marcelo.
Nos conocimos a través de los blog. Le hicimos pito catalán al mundo virtual, y le pusimos voz y cara a nuestras palabras. A partir de aquella noche, seguimos juntándonos obligados por un enorme deseo de pasarla bien, de encontrarnos a partir de la risa, de las ganas y de un afecto que va tomando solides día a día.
Gracias Miralunas, Estercita, Cecy, Marcelo, Fabio, Cristina!! (Ey, que elenco, tenemos obra Cronista?)
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