14/9/20

La persistencia de lo amargo


                                              La persistencia de la memoria - Dalì -


Me acuerdo de los caramelos de miel que aparecían como por arte de magia de la mano del doctor Vela García del Canal. Venía cada mañana a visitar a mi abuelo Amancio quien vivía con nosotros desde que se había enfermado.

Al llegar a casa el doctor saludaba desde la puerta de entrada y yo corría a recibirlo.

Siempre impecable, ni una arruga ni manchas. Usaba zapatos blancos de charol que compraba en Buenos Aires, en los pueblos no se conseguían ese tipo de excentricidades que él lucía sin pudor. Si no escuchaba su saludo al llegar, podía  adivinarlo por el aroma de su  perfume almibarado. 

Apenas me veía me regalaba una sonrisa y se agachaba hasta que con mi boca pudiera darle un beso ruidoso en la mejilla mientras él me daba asquerosas palmaditas en la cola, con esa mano grande y vigorosa. Antes de que yo pudiera decir algo,  hacía aparecer un caramelo de miel.

Recuerdo que lo tomaba como si fuera la sortija de la calesita y de inmediato me iba al patio a esconderme con la golosina  apretada en la mano.

Mientras me alejaba de èl lo escuchaba decirme: “no se lo cuentes a nadie, los caramelos de miel son solo para vos”. Eso me hacía sentir elegida.  

Además mi  mamá me había prohibido comer caramelos antes de las comidas, decía que después no probaba bocado.

6 comentarios:

  1. No sé si se ha publicado... supongo que está en fase de moderación.

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  2. Veo que no se ha publicado.
    Creo que escribí algo relativo a que esa miel era muy amarga y que el Doctor Vela merecía algo muy malo por ser un delincuente de lo peor.

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  3. Lo de la palmadita era algo usual, verdad? Hoy, sería distinto.
    Los caramelos de miel me encantan, aun los compro.
    La imagen de todo el relato me hizo acordar de las películas en blanco y negro, y esos vestidos con lazos.

    Un abrazo Maga.

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  4. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  5. Un recuerdo que no se logra vislumbrar bien si es más dulce que amargo... en fin, los caramelos de miel nunca han sido mis preferidos jeeje. Un abrazo

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  6. Caramelos de miel, lindo recuerdo. éste e presume que también pero pareciera tener doble intención el texto. Pero no, es otro lindo recuerdo... saludos!

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