Mostrando entradas con la etiqueta Escribir. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Escribir. Mostrar todas las entradas

6/12/11

AUN ASI, PALABRAS...

.



Volvió de la calle trayéndome un libro de regalo. Me lo entregó dedicándome una mirada amplia.
Me alegró su detalle e intenté demostrárselo mientras quitaba el papel azul en que venía envuelto.
-“Mas allá del Jardín”- Leí en voz alta.
Vi que me estaba mirando y proseguí:
- Antonio Gala.
Su mirada seguía  atentamente cada uno de mis gestos y movimientos.
-“Una mujer en busca de si misma” –  y concluí con la lectura de la tapa.
Sonrió y se dio vuelta hacia el balcón. Comenzó a hojear el libro que se había comprado para él.
-No tiene dedicatoria le dije- me gustaría que me escribas algo en la primera hoja.
Le extendí el libro y me quedé con su misma quietud, absorta, mirando su espalda y su postura pensativa.
Por fin garabateó algo y me lo entregó. Busqué la primera hoja y vi que sólo decía su nombre, la fecha y había dibujado una pequeña cara, que aunque quiso ser pintada con una sonrisa, parecía llorar.
-A veces las palabras…-dijo, he hizo un gesto con la mano, como si las mismas se le hubieran disuelto en el aire.

Ese fue el último día que nos vimos, porque a veces las palabras no tienen nada que decir.
-

18/9/11

ANONIMA



"...Y serás como has sido, un sobreviviente del tiempo que nos va dejando atrás. Un guerrero que sigue y avanza viviendo en el camino mientras anda y busca y revuelve y entiende y desentiende y serás lo que yo sea cuando te abrace y hasta que te sueltes y me sueltes, sin adueñarte ni adueñarme..."

19/11/10

Uno no aprende...NUEVA CONVIVENCIA.

-




Tener una historia entre manos es una experiencia única.
Fascinante.
Los personajes van creciendo, y en esa medida se van desprendiendo de uno.
Un día, sin darnos cuenta, ellos toman vida propia, haciendo a su gusto y antojo, y sorprendiendo con lo que hacen, piensan y sienten.

Cuando escribo, yo habito en el mundo de ellos y no ellos en el mío. Aún, cuando paradójicamente, desde hace un tiempo, sin valijas y como Dios los trajo al mundo, se instalaron en mi casa para quedarse, vaya uno a saber hasta cuando.

Por suerte cuando ellos duermen yo ando y cuando ellos andan yo duermo, es la única posibilidad para esta convivencia en mi pequeño departamento de dos ambientes.

-
-