Mostrando entradas con la etiqueta Cartas para Ursula. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cartas para Ursula. Mostrar todas las entradas

6/6/10

CARTA para ANGELA

-
Supongo que tanto tiempo transcurrido desde las últimas líneas, está íntimamente relacionado con mi lenta mejoría. Desde algún lugar mío festejo por ello, pero por otro lado, volver a encontrarme, ya sin los efectos que me provocaba la medicación, me deja en un estado casi de desprotección, algo así como si le hubieran quitado el yeso a mi pierna quebrada, y esto me preocupa.
-
Ha sido como ir despertándome de a poco. Desde que la médica volvió a bajarme la dosis, paulatinamente me fui encontrando con aquella que era antes de que se desordenaran mis pensamientos, y debo confesarte que me da un poco de miedo. Voy comprendiendo que de lo único que tengo que cuidarme es de mi misma y esto parece bastante complicado.

Esa porquería que me dieron para tomar es literalmente un chaleco químico que hizo que todas mis facultades descendieran y me dejaran sin poder pensar, y vos bien sabés que no exagero… tengo recuerdos escasos de todo este tiempo que he pasado y una extraña sensación de comodidad en un espacio casi vació, que era en lo que se había convertido mi cuerpo. Como si me hubieran vaciado. Alguien por fin decidió devolverme el alma y con ella me he estado encontrando por estos días.

Estoy volviendo a sentirme una mujer, a detenerme en mi imagen frente al espejo y a tener deseos, y esto también me asusta, ahora se que no sentir es mucho mas fácil, pero que es una condición impensada en este mundo de los vivos. Aquí se siente y sino, simplemente, se está muerto. Practico mis afectos con la gente que tengo a mi alrededor, pero mi alma, que siempre ha sido inquieta, empieza a querer un poco de amor del otro, de ese que todos necesitamos y que nos pone brillosos y livianitos como una pluma. Y esto me da terror.
Tendré que transitarlo, pues si hay algo a lo que me niego a renunciar, es a mi capacidad de vibrar.
Te abraza.
Ursula.

26/5/10

CARTA para ANGELA

-
Es posible que te arranque una sonrisa cuando te cuente que me siento mejor, pero que suelo parecerme a una momia. Es que he aprendido que el alma también se quiebra, como una pierna o un brazo y necesita de vendas.

Por estos días me siento en rehabilitación, extremando los cuidados para no volver a sangrar. Es una actitud tan inconsciente como suele ser cuando, ante la inminencia de un roce, retiramos rápidamente la extremidad en cuestión. Dicen que debo volver a reaprender algunos movimientos, fortalecerme y recobrar la confianza para volver a andar.

El desafío mayor por estos días es no terminar engrosando las filas de tantos soldados heridos, que aun sangran y que, como muertos vivos, continúan dando batalla, cuando la guerra ya ha terminado. Tengo mucho miedo que el dolor quede enraizado a mi alma y me deje lisiada para continuar la vida. No quisiera ser la sombra de lo que fui, me recuerdo optimista y entusiasta, confiada, llena de ganas y animada siempre a ir por más y te confieso que extraño mucho esas sensaciones, que tenían en mí, la sonrisa siempre encendida.

No hace mucho pensaba en que terrible soledad nos deja la desconfianza, pues también he aprendido por estos días que hay algo aun peor, y es la imposibilidad de aceptar al otro tal cual es. Solemos quedar a la espera de que el otro sea como queremos, de lo que esperamos, diga las palabras que necesitamos y hasta respire a nuestro ritmo, y eso es literalmente imposible. Esperarlo nos deja solos, porque ese alguien solo existe en nuestras fantasías.

Este tiempo de rehabilitación me pone en la disyuntiva entre el cuidarme al extremo y quedarme sola y endurecida, y la tentadora pero difícil tarea de cerrar los ojos y permitirme volver a sentir, hasta que un día cualquiera los abra y me encuentre frente al espejo, nuevamente sonriendo. Sin duda hay algo por lo cual jamás hubiera jugado ni una moneda, y es que la debilidad es una oportuna circunstancia para ser, por fin, mucho más fuertes.
Te abraza siempre.

Úrsula.
-

17/5/10

CARTA para ANGELA

-
Aun sigo pensando que esto de re-aprender la vida no es tarea fácil, pero a juzgar por las pocas alternativas que tengo, no me queda otra posibilidad mas que intentarlo.

Volver al mundo real implica inevitablemente interactuar con otras personas, y es este el desafío para mi vuelta a lo cotidiano.
Como bien sabès aun no puedo quedarme sola y tengo claro que es por que aun temen que pueda cometer una locura.

Mi hija es una compañía perfecta, e inclusive por tratarse de ella, por momentos me encuentro haciendo grandes esfuerzos por mostrarme mejor de lo que realmente estoy, para que la mujercita no se preocupe mas de lo que ya está. Esta voluntad mía por no lastimarla me hace tomar conciencia de que no cometerè ninguna locura. Ella me importa mas que mi propia vida, y si bien se que debe importarme mi vida por si misma, supongo que ya llegará el momento en que eso suceda. Por ahora esto es lo que siento.

La medicación es una verdadera tramposa, puedo pispear sus efectos por un recóndito lugar de mi conciencia que me permiten ver los efectos que me produce, mis pensamientos están lentos y con ello todas las funciones mentales reducidas de acuerdo a la dosis. Mi memoria es lábil y también el tiempo de concentración para, por ejemplo, seguir una conversación Muchas veces salgo de escena mucho antes que mi interlocutor se haya ido. Sin duda es la misma medicación la que hace que saberme reducida en mis capacidades mentales, no me sumerjan en la desesperación y con tranquilidad me pueda decir a mi misma que ya todo va a pasar.

Esta filosofía de vida tan impropia de mí, antes de que esto me sucediera, es con la que transito estos días, y no es malo claro, todo por el contrario, me mantiene esperanzada de que el bienestar llegue y que incluso pueda volver a conectarme nuevamente con la emoción.

Mi hija es un ángel, ha sabido desde el amor, ocupar muy bien el espacio de la buena compañía que vos ocupaste por esos días en el hospital.

Un gran abrazo
Ursula
-

10/5/10

CARTA PARA ANGELA

-

Cuando estés leyendo esta carta es probable que yo ya esté lejos. Tal vez un poco asustada y queriendo volver, pero no lo haré, confío plenamente en que si ustedes creen que es este el momento de dejar el hospital, realmente así sea.
Creo que más que confiar en ustedes, es necesario empezar a confiar en mi misma y ese es un desafío por demás de tentador para mí, que soy de agarrar el guante.

Quisiera pedirte que revises el cajón de la mesa de luz del cuarto que ocupé durante este tiempo, allí hay 8 cartas que escribí a escondidas y que nunca envié. No por que no me haya animado a hacerlo, simplemente por que siempre supe que el destinatario era yo misma.
No es fácil comprenderme algunas veces, e imagino que si a mí se me hace complicado, lo será mucho mas, para los otros.
Me gustaría que las guardes, tal vez alguna vez pueda volver por ellas y que para ese día ya ni siquiera tenga sentido conservarlas.
Escribir fue un ejercicio que me hizo mucho bien, en más de una oportunidad hallé respuestas que ni siquiera buscaba y que estaban latentes para salir. Fue una buena manera de decir en voz muy baja algunas cosas que de otra manera no hubiera podido. Me permitió un dialogo fluido conmigo misma y creo que algo de mi recuperación ha tenido que ver con ello.
Sin duda coincidirás conmigo, que esto demuestra que aún en mis peores momentos, en mi interior, había un fervoroso deseo de recuperación. Como bien dijiste, afuera de los infiernos en los que una se mete, vaya uno a saber con que beneficios, hay una vida y he decidido ir por ella. Despacio y abriendo las alas muy de a poco.
No quiero volver a quebrarme, me da mucho miedo, y sin duda eso hará que me cuide yo misma.

No voy a ponerme nostálgica, es mas, me regañarías, pero íntimamente sé que en este momento, a quien se le está cayendo una lágrima, es a vos.
Prometo escribirte e ir contándote como me va la vida.

No olvidaré nunca tu ternura.
Te abraza.

Ursula
-

9/5/10

VERGUENZA

-
Mañana vienen a buscarme.
-
A pesar del temor que aún siento por abandonar los cuidados que acá recibo, hay algo que me tiene entusiasmada y con ganas de que suceda. No se que será, pero tiene aroma a algo nuevo y se que solo tengo que bregar por que pase.

Lo siniestro de mi enfermedad es que aún siendo conciente de lo que te estoy diciendo, siento deseos de volver a verte y eso es como intentar un suicidio. Es la misma muerte en la que solía regodearme por vaya a saber que extraños desvarios, de mi desorganizado pensamiento.
Cuando con vergüenza se lo digo a Ángela, me pregunta que voy a buscar en vos, e inevitablemente su pregunta me conduce al vacío, al dolor y a la eterna ausencia.

En estos días he soñado con una niña metida en un pozo con la mirada hacía arriba, pidiendo que la saque de ahí, y yo estoy quieta viéndome a mi misma ahí abajo, sin poder mover un músculo para extender mi mano y ayudarla a salir. Me pregunto en que momento quedé paralizada y a expensa de que sea otro quien me salve, quien me saque de la oscuridad de ese lugar. Aún la veo esperando, con su carita lánguida y de suplica…y yo no puedo ayudarla…
Dice Ángela que esa niña deberá salir sola, que no es bueno esperar nada de nadie, pues en escasas situaciones el otro da lo que uno espera.

Vieras que bien me está haciendo esto de escribirte, me acabo de relajar sabiendo que no depende de mí que ella se salve, pues ella deberá hacerlo sola…
Ahora me voy a caminar un rato, por primera vez siento que hacerlo puede ser mas productivo que seguir acá con vos.

Ursula.
-

7/5/10

CUESTIONES DE LA RAZON

-
Ángela volvió hoy a decirme que debo pensar en que estoy en condiciones de irme de este lugar.
Me da miedo. Irme de aquí es casi como volver a dejarte, volver a quedarme sola.
Se lo dije y me preguntó: ¿Sola de qué?

En los días que he estado en este lugar me he sentido contenida, acompañada y cuidada, por ella y por otros que de manera más anónima también estuvieron cerca. Sabía a cada momento que si recaía, siempre habría alguien para ayudarme y orientarme para volver a organizarme, pero irme, implica que todo eso que tan bien me ha hecho, debo prodigármelo yo. Es como si aquí hubiera aprendido a caminar de la mano de ellos y ahora me sueltan.

Es un desafío para estos últimos días, imaginar y planear como quiero vivir de ahora en mas, que deseo y como lo quiero, que quiero y me hace bien y que no. A quien quiero volver a ver y a quien no. Debo poder decidir cada una de estas cuestiones.

No renunciaré a mis alas, que aunque no las muestre, me laten adentro, pero ya no deseo caer de la sobrexcitación a la denigración como solía vivir cuando estábamos juntos, prefiero planear suave, volar bajo y cerca de la tierra.
Aún siento las heridas, profundas y tengo mucho miedo.
“Despacio” dijo Ángela “Afuera hay una vida que aún te espera. Por una vez, ve y aduéñate de ella. Suavemente”

Aquí también he aprendido que algunos paraísos quedan muy cerca y que por alguna razón no he sido pájaro.
Cuestiones de la razón, no te parece?... Vamos a ver cuanto me duran.

Hasta muy pronto
Ursula.

-

6/5/10

RENUNCIA

-
Esta mañana desperté deseando pasteles de dulce de membrillo, cosa imposible de encontrar en este lugar.
Sabés que los que mas me gustaban eran los que comíamos juntos en la panadería de tu barrio, esa donde solíamos merendar… te acordás?... nos gustaba vivir por las noches y despertar cuando el sol daba en vertical sobre los techos, y así, nuestros amaneceres, siempre eran mas dignos de una merienda que de un desayuno.
Hoy creo que más que los pasteles, era la situación la que me gustaba, vos y yo y nuestras risas.
Por suerte pude controlar mi irrefrenable deseo de llamar a Ángela y pedirle que me consiguiera algunos, hubiera sido un capricho por demás infantil.

Entonces recordé que en el cajón de mi mesa de luz, ella había dejado unos caramelos de leche, posiblemente pensando que yo encontraría la oportunidad de querer endulzar un momento, en lugar de amargarlo.
Me senté al borde de la cama, con la mirada perdida en el profundo espacio que se dibujaba desde la ventana, y cuando volví a mi cuerpo, sobre la mesa de luz, solo quedaban los papeles de envoltorio de los caramelos, hechos un bollito.
Los caramelos estaban ricos, pero sufrí la decepción del sabor distinto, no eran lo que yo deseaba, lo que hubiera querido. Digamos que me distrajeron por un momento.

Entonces puse a garabatear mi pensamiento y me pregunté si uno puede amar lo que no se desea, si el amor tiene que ver con el deseo o si algo solo puede desearse sin que en ello se juegue el amor.
Ángela dice que a veces solemos tener el deseo mal orientado, y que cuando eso pasa es conveniente detenernos y trazar un mapa con la dirección hacia la que queremos ir, orientada hacia las cosas que nos hacen bien.

Recién, al pasar Ángela para saludarme, como cada mañana, me ha dicho que quiere verme pronto las alas, que hay otros “locos” como yo que viene pidiendo pista y que la necesitan. Traté de hacer caso omiso a sus palabras y le pregunté si tenía pasteles, metió la mano en el bolsillo de la chaqueta, dejó un puñado de caramelos sobre la mesa de luz, me sonrió y se fue.
Ella sí sabe como decir las cosas. Pero esta vez, guardé los caramelos en el cajón, pues sentí que ya no quiero estar distraída, posiblemente sea mas productivo que comience a trazar el mapa, no te parece?

Un abrazo fuerte
Ursula.
-

28/4/10

DECEPCION

-
Ayer a la tarde vino a visitarme mi hermana. Siempre lo hace desde que estoy aquí, pero hasta este día, siempre me había visto desmejorada y bajo los efectos de la olanzapina.
Mas que pena, creo que mi enfermedad pudo haberla desconcertado de manera tal, que su decálogo de frases para la ocasión, debió haberlo de tenido bien guardado, ya que por mas que lo recorriera, nada decía a cerca de cómo tratar a una “descompensada”.

En cambio hoy, al verme mejor, y a modo de posible e inconciente venganza por el susto, y lo mucho que debió movilizarla verme mal, se despachó con una de las frases de su nómina: “Bueno, espero que ahora que podés pensar te dejes de joder, estás rodeada de gente que te adora y vos andás penando por el mundo sin aceptar como son las cosas”, luego continuó “Por que él te dijo muy claramente que ya no quería verte nunca mas, no?”… para su tranquilidad le contesté que sí, que así había sido.

Yo ya estoy habituada a esas formas suyas, que ella califica de honestidad y se jacta de siempre decir lo que piensa y siente, como si esos actos de sincericidio que nadie le pide, le dieran un valor agregado y donde nunca, los dueños de esa arrogante manera de ser, consideran el daño que le pueden provocar al otro.

Luego de que ella se fuera, me quedé masticando una molestia a la cual no lograba darle nombre, hasta que hace apenas unos instantes se me ocurrió que la misma se trata de decepción.

Siempre confíe que ella me entendía y que nada, absolutamente nada, pondría distancia en la hermosa relación que compartimos, pero… hoy sentí claramente que no podía hacerlo, que mucho mas allá de que tenía razón en tratarme como a una adulta, no pudo ponerse en el lugar del que sufre.

Lo sé, lo siento, y si hay algo que bien hacemos los “locos de amor” es sentir, la gente normal es la que se encarga del “pensar”, de tener a mano un decálogo de explicaciones y razones por la cual es mejor no amar.

Mi abrazo de siempre
Ursula.
-
-

27/4/10

CONTRADICCIONES

-
Tal vez no imagines que solo puedo escribirte desde la clandestinidad. Aquí todos acuerdan con que no es bueno que lo haga, y todavía no he podido enfrentarme a ellos, ya que temo que de hacerlo, se les ocurra que aún no estoy tan bien como para salir de este lugar.
Por eso utilizo los momentos de descanso, generalmente el horario de la siesta para hacerlo con tranquilidad.

No serìa justo decir que no me encuentro bien en este lugar, todo por el contrario, me atienden de maravillas, me cuidan mucho, afectuosamente, y eso me agrada, me hace sentir contenida, y puedo acordar con que aún lo necesito.
Me han bajado la medicación y eso es alentador.
Hoy vi a la psiquiatra y le pregunté que pasaría conmigo en el caso de no estar tomando las pastillas, no con el animo de abandonarlas por mi propia cuenta, claro está, sino con la intención de corroborar la autentica necesidad de continuar con ellas.
Sus respuestas suelen parecerme armadas de momento, evasivas, pero está bien, por que como bien suele decirme ella, cada cuadro es distinto y la medicación psiquiátrica es artesanal, hay que ver como resulta y como manejarla de acuerdo a cada paciente.

La cuestión es que yo estoy bien, pienso y respondo de manera coherente, puedo intelectualizar y distanciarme de mis sentimientos, entendiendo que quererte forma parte de un sentimiento al cual debo renunciar, pero se me hace muy difícil resignarme a ello.
Es increíble como esta cabeza hace selección para quedarse solo con los buenos recuerdo de nuestra historia, y desestima los tremendos dolores que nos hemos infligido.
Las pocas y escuetas palabras que he recibido desde tus líneas, suelen darme mas tristeza que aliento, ya que en ellas interpreto que la vida te sigue feliz y sin ninguna necesidad de mi. Eso me alegra ya que desde mi amor bueno, deseo que estès bien, pero mi amor egoísta reacciona queriendo saber si por lo menos me extrañás, solo la mitad de lo que yo te extraño.

Malditas contradicciones humanas que nos ponen a sufrir!


Un Abrazo
Ursula.
-

25/4/10

FLORES PARA URSULA

-
-


Hoy ha sido un buen día para mí y de sorpresas para Ángela, quien cuando llegó, como cada mañana a mi cuarto, se encontró con que yo no estaba allí.

Dice que se preocupó, pero que algo le decía que yo no había hecho ninguna de mis locuras, y salió a buscarme por el lugar con absoluta serenidad.

Ella confía en mí, y su actitud me fortalece de tal manera, que hace que yo también pueda volver a hacerlo, y así, haberme animado a salir caminando sola hasta el árbol de tilo, que como te conté, florece directamente en mi ventana.

No sabés que maravilla es ver las perlas de savia que se engarzan en las ramas del tilo. Si tomas una de ellas y la haces estallar entre el índice y el pulgar, te sentís con el poder de hacer brotar una pequeña flor amarilla.

Fue parada frente al árbol que entendí algo más a cerca de mi soledad, y fué comprender que tan sola puede sentirse una persona cuando luego de haber dedicado casi la mitad de su vida a cuidar a alguien, se queda sin poder hacerlo, por que los hijos, como los árboles se hacen grandes y un buen día dejan de necesitarnos.

Por ahí se dice que esto es el síndrome del nido vacío, y debe ser así, pues yo siento eso y me encuentro sumida en esta extraña soledad que me ha enfermado por mi imposibilidad de ver un poco mas allá.

Entonces dejé de mirar al árbol, me tiré de espaldas al suelo y traté de ver mas allá, y ahí estaba yo, como una perla del tilo, a la espera de que mis propias manos me hagan brotar como a una de esas flores amarillas. Supe entonces que es tiempo de cuidar de mi, que vale la pena el intento y que ya es momento de perder el miedo, por que encontrarse a solas con uno mismo, suele dar miedo, viste?

Cuando abrí los ojos, Ángela estaba acostada a mi lado sobre el césped del jardín, la miré sonriente, me puse de pie y le extendí la mano para ayudarla a levantarse, me miró y me dijo: " Pareces una linda flor amarilla".
Supongo que mi ropa y su bondadosa mirada hacia mí, le hicieron pensar en eso, pero preferí pensar que a partir de ese momento yo estaba lista para comenzar a florecer,

Un fuerte abrazo
Ursula.


-

-

20/4/10

Por El Aire...

-

-
Esta mañana ha venido Ángela muy temprano, ella ya no golpea la puerta del cuarto, apenas la entreabre, pronuncia mi nombre y pasa. Es grato volver a sentir la confianza, es necesario, y sé que lo sabés tanto como yo.

Recuerdo que cuando me trajeron a este lugar, entre medio de mi somnolencia química, sentí un terror paralizante cuando alguien entró sin anunciarse, y se paseo por entre mis pertenencias sin ningún permiso, es mas, sin ningún derecho, cuando yo apenas si tenía la minima lucidez para imponerme en mi negativa de que lo hiciera.

Exclamé fuerte, lo que para mí fue un grito, pero nadie escuchó, y entonces desde mi frágil burbuja, de donde yo no podía salir y a la que nadie podía entrar, comprendí en que profunda soledad uno queda inmerso cuando no puede confiar. Uno se siente tan vulnerable, tan solo y desprotegido, que las únicas posibilidades son la de desaparecer o defenderse y atacar hasta a la propia sombra.

Esta mañana Ángela quiso que la acompañara al jardín, quería mostrarme como había brotado el tilo en tan solo el tiempo que transcurre de la noche a la mañana. No me permitió verlo por la ventana como yo hubiera querido. Se puso firme y me dijo que era necesario que yo volviera a caminar.

Y sabés? Ella me esta enseñando a dar los primeros pasos otra vez, insiste en que va a ser mucho mas saludable que esta cuestión mía de querer volar, y la verdad, otra vez creo que tiene razón.
Por estos días he sentido el inmenso cansancio de tantos años de andar por el aire.

El paseo por el jardín, paso a paso, ha resultado bien bonito, tanto como la sonrisa de Ángela al verme reír.

Te abraza
Ursula.
-
-

13/4/10

URSULA

-
-

Corresponde que te diga que estoy bien, no es un detalle menor respirar cada nueva mañana y que cada día, a pesar del otoño, vaya siendo un poco más cálido.

Te cuento que aquí la gente viste toda de blanco, incluso yo. Reconozco que aunque no me guste mucho este color, las prendas comienzan a resultarme más cómodas y lucen bien si uno las mantiene limpias y bien planchadas.

Al principio me sentía absolutamente presa en ellas, parecía que tenían vida propia y que se habían adueñado de mi voluntad… era tan difícil vivir dentro de ellas, sentía que su abrazo era demasiado apretado para mis alas y que si ese ahogo se sostenía en el tiempo, les provocaría asfixia.

Lo curioso era que aún pudiendo formularme ese pensamiento con una minima porción de mi cerebro, la que conservaba conexión directa a ellas, el resto de mis cables estaban como desconectados y ello me dejaba sumida en una quietud extraña y ajena.

Por estos días aquí todos han empezado a ser mas amables conmigo, parece que ha sido bueno que les dijera que ya no tengo alas, y hoy insisten en convencerme de que nunca las tuve, tal vez sea cierto, y tal vez por eso hoy me sienta bien.

Deben tener razón… así es mas fácil, ya que vivir con alas en la tierra es tan dificil...es cosa de locos, no?

Te abraza.
Ursula


-
-

9/4/10

-
Equilibrio justo, término medio, moderación a fuerza de una pastillita rosa, de esfuerzo mental, del pago semanal de la terapia.
No a todo lo que provoque excitación, no a la música frenética, al volumen fuerte, no a un porro, no al alcohol o al sexo. Caminar en lugar de correr. Hablar y no gritar. Querer y no amar demasiado. Comer sin devorar. No al consagrado desorden del cuarto. No a las películas extremas, no al drama, al terror. Nada de montaña rusa.
No a las masas de recitales, no a bailar, a estar sola, no a la intimidad de caminar desnuda por la casa. No, no, no. Acostarse antes de la medianoche, no a la falta de orden, no estar sola, sola, sola… no.
---------------------------------------------------------------------------------------------------------Ursula
-
-