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Supongo que tanto tiempo transcurrido desde las últimas líneas, está íntimamente relacionado con mi lenta mejoría. Desde algún lugar mío festejo por ello, pero por otro lado, volver a encontrarme, ya sin los efectos que me provocaba la medicación, me deja en un estado casi de desprotección, algo así como si le hubieran quitado el yeso a mi pierna quebrada, y esto me preocupa.
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Ha sido como ir despertándome de a poco. Desde que la médica volvió a bajarme la dosis, paulatinamente me fui encontrando con aquella que era antes de que se desordenaran mis pensamientos, y debo confesarte que me da un poco de miedo. Voy comprendiendo que de lo único que tengo que cuidarme es de mi misma y esto parece bastante complicado.
Esa porquería que me dieron para tomar es literalmente un chaleco químico que hizo que todas mis facultades descendieran y me dejaran sin poder pensar, y vos bien sabés que no exagero… tengo recuerdos escasos de todo este tiempo que he pasado y una extraña sensación de comodidad en un espacio casi vació, que era en lo que se había convertido mi cuerpo. Como si me hubieran vaciado. Alguien por fin decidió devolverme el alma y con ella me he estado encontrando por estos días.
Estoy volviendo a sentirme una mujer, a detenerme en mi imagen frente al espejo y a tener deseos, y esto también me asusta, ahora se que no sentir es mucho mas fácil, pero que es una condición impensada en este mundo de los vivos. Aquí se siente y sino, simplemente, se está muerto. Practico mis afectos con la gente que tengo a mi alrededor, pero mi alma, que siempre ha sido inquieta, empieza a querer un poco de amor del otro, de ese que todos necesitamos y que nos pone brillosos y livianitos como una pluma. Y esto me da terror.
Tendré que transitarlo, pues si hay algo a lo que me niego a renunciar, es a mi capacidad de vibrar.
Te abraza.
Ursula.
Ursula.


