Subte, linea D hacia Congreso de Tucumán. Inicio de hora pico. Demoras. Llenísimo mal. Pesado. Una voz femenina irrumpe por el altavoz de los vagones:
-Buenas tardes muchachos
Caras atentas y sorprendidas de los pasajeros. Convengamos que un saludo, y encima con tono cordial, no es habitual. Y continuó:
- Encima de que la formación va llena, que reventamos aquí adentro, hay pungas señoras y señores. Cuiden sus pertenencias y después no digan que no les avisé.
Sonrisas y miradas en busquedas de complicidad entre tanta soledad apiñada. Y terminó diciendo:
- Que tengan un buen viaje.
Todos nos ocupamos de poner bajo resguardo nuestras cosas. Le puso onda, nos arrancó una sonrisa y fué eficiente.
Así parece más fácil.