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Mostrando entradas de diciembre, 2009

- LOLA, No me gusta verte triste.

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- Después de la cena de Navidad, que transcurrió afinada y decorosa, pasadas las 12 de la noche, Ciro, gastó sus manos encendiendo el cielo con luces de pólvora.
LOLA:
Las gotas sedantes de Ulises te harían bien primo. Estas insoportable con esa porquería.
CIRO:
Es posible, pero al resto de la flia también les caería bien, yo tiro y ellos miran embelesados. No hay diferencia.
La estampa de la sagrada familia, en cualquiera de los rincones hacia donde Lola viera… su madre y su padre, sus primos, esposas… hijos…sobrinos…
Ulises, enroscado entre sus cuatro patas, pasó el momento durmiendo con placidez, sobre la falda de Lola, quien miró con cariño el frasco con las gotas. Dudó si tomarlas ella o dárselas al mismo Ciro para que deje de encender fuegos artificiales.
Lola abrió su celular y leyó un mensaje: “Feliz Navidad mamá”. Se le anudó la garganta, mas no los dedos, y contestó: “Feliz Navidad hija”.
Luego volvió a mirar el frasco de gotas, cada vez con más ganas.
CIRO:
Tengo algo mejor para n…

GOTAS PARA ULISES

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- Ulises, te voy a dar unas gotas.
El perro detuvo el movimiento de su cola y la miró con desconcierto mientras Lola las vertía en una cuchara.
- No me gusta verte desesperado cuando después de las doce de la noche algunos inadaptados disfrutan ametrallando el espacio con pirotecnia pesada y fuegos artificiales.
Le abrió la boca con sus manos y se las dió, luego lo vió relamerse con el sabor dulzón de las mismas.
- Penasandolo bien creo que llevaré las gotas... habrá mas de uno a los que le venga bien sedarse un poco para pasar estas fechas, no se por que se empecinan en encontrarse con algo diferente solo por que el calendario canta Navidad o Año Nuevo. Nada es distinto a lo que se sembró durante el resto del año.

Lola guardó a Ulises en el bolso, lo cargó al hombro y salió a la calle.
- Ah! por si no te lo dije, Papá Noel no existe y ponete feliz de saberlo ya que cuando las verdades se nos revelan, lo mas sano es tomarlas como vienen. La vida no es mas que la suma de nuestras propias a…

LOLA

-Me podés decir, ¿Cómo puede un hombre preguntarme después de hacerme el amor, por que me corro en la cama?, y no se refería a que caminara sobre la misma, sino a que parece que no lo gustó que mi cuerpo reptara por sobre las sabanas en todas las direcciones y que no me mantenga quieta.
Ulises siguió batiendo aceleradas sus patitas para ir a la par de Lola, que en un perfecto desconcierto caminaba rápido, sin entender como se puede hacer el amor de manera prolija y alineada.
Unos metros mas adelante se detuvo, se sentó sobre su trasero, dejando quieta su cola sobre el cemento de la vereda, y se quedó mirándola.
Lola frenó y se volvió hacia él.
- ¿Le habrá molestado también que me despeine?... Aja! Entiendo, vos me querés decir que yo lo cansé? Ulises ladeo su cabeza y obvió la respuesta

LOLA, demasiado SOL.

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- ¿Sabés por que te puse Ulises, Ulises?
Lola miró a su perro callejero, mientras sentada a la sombra de un árbol cualquiera de una calle cualquiera, le pasaba la lengua a un helado de oscuro chocolate, como ella sabe hacerlo cuando algo le gusta tanto.
El animal de largas chusas blancas y sucias, sentado frente a ella, sobre su trasero lanudo, la miraba deseoso. Los ojitos atentos a la espera de su respuesta, supo hacerle saber que preguntaba “¿Por qué?”
-Por que es la mejor manera que encontré de recordarme que aunque esté perdida de deseos, no debo caer ensoñada ante el canto de las sirenas en esta travesía desde Troya a Ítaca.

Lo miró contenta y le acercó el helado que compartieron bajo la sombra verde, que protegía sus heridas de tanto sol.

Lola anda suelta.



LOLA anda SUELTA

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- ¿Necesitas algo?
- No, todo lo que necesitaba me lo llevo puesto, sexo, droga y rock and roll, y además esta vez no me iré por tu ventana, saldré por la puerta. – Le contestó mientras apuntaba con su dedo indice directamente a su entrecejo.
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Lola lo despidió con una mirada liviana, le sonrió y se fue.
En la calle, se alisó el pelo, su vestido de mariposas y mientras caminaba en un mundo que parecía lentificado, volvió a sentir los acordes azules del humo, caminó envuelta por el perfume de su piel y la música que le puso alas.
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Se alejó de allí, con el alma llena de ella y su cuerpo lleno de él.
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Lola anda suelta.



De "Sociedad Conyugal"

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- ¿Quién fue tan oportuno como para interrumpir tu orgasmo con un mensaje de texto?- preguntó Martín desde el baño.
- Mi marido- contestó ella desde la cama.
- Ah! Bien, deberíamos pensar que es el único que tiene derecho a hacerlo, no?... “ -