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Mostrando entradas de noviembre, 2009
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Evitando encuentros
para no ahogarse en despedidas.
Querer menos,
sentir poco,
evitar que la sal de las lágrimas
le raspen la garganta.
Caer en la cuenta de ello
y querer salir corriendo de si misma. Pero ahora sabe que mañana será otro día.

HORMIGAS

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Absorta en la página en blanco, algo tomó mi atención y me quitó distraída del mundo en el que vivo. Una hormiga se traslada rápida por sobre el filo de la pantalla de mi notebook, sin quitar las manos del teclado la observo y su marcha rápida me atrapa y la veo irse, y no quiero perderla de vista, baja por un lateral y sigue por la madera clara de mi pequeño escritorio, sigue bajando aproximándose al piso y yo con ella, me arrodillo a verla mas de cerca, no se detiene, sigue y sigue y yo tras ella, camino en cuatro patas por el piso de madera del cuarto sin perderla, acompañándola, no puedo detener su marcha, es una marcha firme y determinada, parece que sabe hacia donde va y como debe ir. No zigzaguea, no duda, solo avanza. Cabe en los espacios mas mínimos de las vetas de la madera, desaparece y vuelve a reaparecer, y allí la espero, la sigo con la vista y sigue y sigue, por detrás le siguen otras, pero estas tienen otras formas y se van apareciendo como una cadena entrelazada que …

EL OLOR

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Hoy algo se siente distinto, si bien el olor es más espeso, yo me siento menos cansada, más liviana. Acabo de abrir los ojos a la mañana que se mete en el cuarto por las hendijas de la ventana, y al girar la mirada hacia tu lado de la cama, llamativamente te encuentro atento, sereno, parece que hoy me escuchás.
Supongo que te habrás dado cuenta que desde hace ya unos días un olor nauseabundo inunda nuestra casa, y que he andado empecinada en encontrar la razón.
He comenzado cada martes con desesperación, abriendo todos los ventanales de los cuartos, buscando minuciosamente en cada rincón, detrás y por dentro de cada mueble, por entre los libros de la biblioteca, algún vestigio que me indique que me aproximo a la fuente de ese olor viciado.
Te confieso que por momentos me sentía molesta de ver como te quedabas mirándome sin hacer nada. Otras veces me hacías reír con alguna ocurrencia y otras tantas me daba miedo tu mirada áspera, pero inevitablemente siempre, y aun en este momento, me re…

DE COMO AYUDAR AL VACILANTE.

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-“Que me voy, que me quedo”. Te quedás o te vas?- le preguntó Lola con los brazos en jarra y los ojos bien abiertos para escuchar mejor.
- …
-Que te vas entonces?- repreguntó sin dejar de mirarlo.
- …
- Ok, te fuiste, saliste, no estas más.- decidió ella.
- Pero…
Lola pareció ver una esperanza allí, en ese “pero” insípido, y aguardó callada que decidiera quedarse con ella.
- …Nada, me voy.- se decidió él.
- Ok. – Aceptó Lola.
- Pero…
No se decidió nada, sigue igual, pensó ella y le gritó:
- Uf!! … FUISTEEEEEEE!

Tras lo cual abrió el ventanal del septimo y se largo al vacío. Su cuerpo impactó de lleno con el duro cemento de la vereda, se puso de pie con esfuerzo pero con valentía, sacudió su vestido estampado de mariposas y ante la mirada estupefacta de él, acalorado y desesperado de miedo gritando desde el balcón, lo miró, le hizo un guiño, levantó la mano con el dedo mayor apuntando al cielo y se marchó.
La foto es de Google